Datos históricos de la Diócesis de Ceuta
La ciudad de Ceuta entra en la geografía antes que en la historia. Su privilegiada situación como puerta entre el Mediterráneo y el Atlántico, como puente entre Europa y África hacen que aparezcan en derroteros y cartularios, como topónimo, antes de que existiera como urbe. Hallazgos de arqueología submarina hacen remontar el uso de sus fondeaderos varios siglos atrás de la Era, pero es hacia el 11 a. C. cuando se detecta actividad en su factoría de salazones. En el siglo IV se ha documentado una comunidad cristiana, siendo prueba de ello la basílica paleocristiana de la Gran Vía. De entonces a la invasión islámica su población pasa de manos de vándalos a godos y bizantinos, siempre bajo la cruz, que caerá en el 709,dejando en su rendición una pequeña comunidad mozárabe. Los siete siglos de dominación islámica serán variables en cuanto a la tolerancia de otras religiones. Sabemos que en el siglo XIII, con los almohades, hubo un arrabal cristiano con iglesia y sacerdote, incluso antes del martirio de S. Daniel y sus Compañeros en 1227. También en esta centuria hubo un obispo al menos, pero realmente la reconquista cristiana se deja esperar hasta 1415 con la gesta de Juan I de Portugal.
Nada más ser conquistada, con bula de Cruzada, se bendice la mezquita como iglesia parroquial y, delimitada la diócesis se convierte en Catedral, nombrándose Obispo. Años después la diócesis, entonces dependiente de Roma, será Primada de África. Hasta 1516 los prelados tienen su residencia en la metrópoli pero ese año la fijan en Olivenza, hasta que en 1570 se unen los obispados de Ceuta y Tánger, compartiendo residencia en ambas ciudades.
Al hacerse Felipe II del trono luso se mantiene la estructura del obispado pero cuando en 1640 Portugal se subleva Ceuta mantiene su fidelidad a Felipe IV. La muerte del Prelado da Silva en 1645 sin estar resuelto el conflicto da lugar a una larga sede vacante, que se resuelve, tras el tratado de Paz y Amistad de 1668, nombrando a Antonio Medina Cachón en 1675, ya sin vínculo con Tánger.
La diócesis mantendrá su marcha en paralelo al resto de España hasta el concordato de 1851, que mandó su reducción, aunque el decreto correspondiente no se ha dictado nunca. La vacante de 1856 se cubrió designando vicarios capitulares y desde 1876 administradores apostólicos, hasta que en1879 el Obispo de Cádiz Jaime Catalá acepta esa administración. En 1933 el nombramiento del Patriarca de las Indias se hace por vez primera como Obispo de Cádiz y Ceuta, dos diócesis independientes, pero regidas por un mismo prelado.